Relatos para visibilizar la Violencia Machista y resistir en nuestra Sororidad

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Relatos para visibilizar la Violencia Machista y resistir en nuestra Sororidad

En el marco del día internacional Contra La Violencia Machista hicimos una invitación en Bosquetro, a diferentes personas para que nos contaran cómo fue su vivencia con diversas agresiones machistas. Esto no sólo para mostrar que sigue ocurriendo sino también en conmemoración por las que ya no están y en reivindicación a nuestra resistencia sorora.

Me llegaron estos textos potentes, entre ellos hay dos míos que quise compartir también, pero no se identificará a nadie ya que es todo anónimo, por la seguridad de las personas que confiaron en el espacio y porque también creo que eso también provoca que la que lo vivió pudiste ser tú, yo o cualquiera. Porque sí, lamentablemente, tenemos que seguir cuidándonos, advirtiéndonos y visibilizando esta problemática que continúa, nos violentan todos los días y duele, es importante gritarlo. Nosotras seguimos de pie, luchando, para que no caiga ninguna más. Yo soy mis hermanas y ellas mi manada, si las tocan, yo también muerdo.

Relato 1
Mi historia comienza en el año 2003 cuando fui a estudiar a Santiago, soy de región y me fui con mi pololo de ese entonces. Comenzamos a vivir juntos y al comienzo fue todo perfecto, hasta que descubrí que consumía cocaína. Sin darme cuenta, también comencé a hacerlo “por amor” como decía él. Poco a poco comenzó su maltrato y burlas sobre mi cuerpo lo que me hizo una mujer súper insegura, además de hacerme creer que cómo "fue mi primera vez", nadie más iba a quererme. Comenzaron a darme crisis de pánico así que volví a vivir a mi ciudad. A los dos meses él se casó con otra. Me llevó años recuperarme, siempre él me busco, pero algo me decía (ahora sé que era mi intuición) que no tuviésemos contacto de nuevo.

Pero en febrero del 2019 vino a mi ciudad y comenzó a contactarme para juntarnos a conversar, que necesitaba, por un proceso interno, pedirme perdón, accedí y me contó que estuvo en rehabilitación, que yo era la única persona que lo conocía y podía ayudarlo. Tenía aún síntomas de abstinencia, por lo que provocó en mí una profunda responsabilidad.

Inconscientemente comenzamos a juntarnos a diario, él con su discurso que era el "amor de su vidaW, su "alma gemela", que era tan víctima... "que todas sus ex le habían hecho daño". Todo fue muy rápido, la manipulación fue intensa a nivel que nos fuimos a vivir juntos, me pidió matrimonio y nos pusimos en tratamiento para tener un hijo. Pero en febrero de este año me operaron de urgencias, no funcionó y él se fue a trabajar a Santiago, se supone por dos meses, pero fueron 7. Desde ahí fue otro.

Comenzó con maltrato psicológico, ahí supe lo que era el gaslighting y el ghosting, se llevó todas las herramientas que habíamos comprado para nuestra empresa. También me di cuenta que no pagó ninguna cuota y que tengo una deuda de más de 4 millones. Las joyas que me regalaba y me hacía buscar desesperadamente para pagar las deudas, las había vendido para comprar, ya que nunca dejó de consumir (encontré restos de cocaína ) y él me trataba como si tuviera algún déficit atencional. Sufrí maltrato económico, emocional y psicológico.

En septiembre ya no pude seguir pagando la casa que arrendábamos, él pretendía tenerme aquí y mandarme la nada misma de dinero para pagar el arriendo, su excusa siempre fue la pandemia y que tenía una hija con una enfermedad genética (una es más profunda que el síndrome de down), al final era siempre yo la que terminaba pidiendo perdón, porque según él yo era egoísta, incluso al pedir que viniera a verme, me trataba a diario: de loca, tóxica, que fuese al psicólogo por mis "arrebatos".

Al entregar la casa le dije que ya no podía más seguir con esa relación, aunque yo lo amara, mi salud emocional no me permitía continuar, él me dijo (completamente desconectado), "que se iría a rehabilitación porque perdió todo, que estaba en la calle y que yo era una materialista al cobrarle lo que me debe", ahora descubro que está siendo exitoso, que nunca se fue a rehabilitar y que vivió con una mujer todo este tiempo.

En fin, yo ahora estoy con tratamiento psicológico por la depresión y estrés post traumático, no hay día que no sueñe con él o despierte llorando, me vienen cada cierto rato flashbacks de momentos en los cuales sufrí violencia psicológica, y no me daba cuenta, tuve que vender todo absolutamente, todo lo de la casa y aún así quedé debiendo. Ahora sé lo que es el abuso narcisista, el haber vivido con un psicópata integrado, es tan importante que se visibilice esto porque somos muchas las mujeres víctimas de este tipo de trastornados.

Reflexionando ahora, definitivamente no soy la misma mujer, llena de alegría, de sueños, la de antes pero siento una extraña calma, al haber salido de ahí, creo que es el acto de amor propio más grande que he realizado en mi vida! Pienso a diario, en cómo el "cuento del amor romántico", nos hace creer que el "príncipe azul" llegará a buscarnos con su cuento de "salvador", y nosotras de maternalistas y cuidadoras de ellos, siento que mi nuevo concepto de amor, luego de esta experiencia, de ningún modo hubiese dado cabida a estar con este tipo de hombre.

Comprendí que la reciprocidad es lo principal en una relación y que realmente la sororidad fue la que me salvó, todos los días mis amigas y familia (mujeres) me visitaron en aquella casa donde quedé sola, cuando estuve a punto de suicidarme al no entender que pasaba y sintiéndome culpable de porque él había cambiado ellas nunca me dejaron sola ni me juzgaron.

Un abrazo a todas las mujeres bellas que estén pasando por lo mismo que yo, y cómo consejo el contacto cero es lo más importante, y sí al comienzo se sufre de abstinencia porque eso provocan estos tipos en nuestro cerebro una liberación enorme de químicos en su juego de manipulación de dar y quitar, pero se puede!

Mi recuperación es lenta, y si bien perdí mucho, gane y sabes qué gané ? A mí misma

Relato 2
Un día acordé un cita tinder con un chico, quedamos en tomar unas copas y conocernos. No, no habíamos quedado para follar, es mas, él me había dicho que lo de follar sin conocer a la persona le parecía “muy frío e impersonal”. La noche fue bien, hablamos e incluso le acepté un par de besos.

Los bares cerraron así que empezamos a caminar sin rumbo, a lo que yo empezaba a necesitar un baño. Cuando se lo dije, casualmente habíamos llegado a su piso, y me ofreció subir: “no vayas a pensar mal” me dijo. Acepté la invitación creyendo en su palabra, pero no fue así... Me ofreció tomarnos la última cerveza en su habitación, y se preguntarán ¿por qué en ese lugar en específico? pues porque según él: - “es que como buen alemán que soy, no puedo molestar a mis compañeros del piso haciendo ruido”.

Todo iba normal hasta que sus besos se volvieron más intensos, y yo cada vez mas incómoda. A partir de aquí las cosas las tengo difusas... sólo recuerdo que logró estirarme en la cama y ponerse encima mío, agarrarme con su mano y sujetarme con las piernas para que no me fuera, mientras con la otra se hacía una paja. Su intención era meterme su polla en mi boca. Y lo intentó unas 3 veces hasta que se corrió, sí, en mi cara y en camiseta. Quedé en shock por 2 segundos, hasta que por fin, después del trauma que acababa de vivir, logré salir de ahí.

Debo añadir que en reiteradas ocasiones le dije que me sentía incómoda, que no quería follar con él ni hacer nada sexual en ese momento, que no y que no quería nada, solo irme a casa. Por mucho tiempo creí que lo que me había pasado fue por mi culpa, por haber aceptado su invitación a subir. O a lo mejor fue por mi forma de hablarle o besarle lo que le confundió, que yo lo provoqué... como él decía.

Han pasado más de 2 años de esa noche y aún noto sus consecuencias. Lo noto en mi piel, y mi cuerpo me recuerda a gritos que le dolió y que aún le duele. Fue un abuso sexual que quedó impune porque fui incapaz de denunciar. Maldito sentimiento de culpabilidad, maldita sociedad que hace creer que la víctima es la culpable, la mala del cuento. Hoy os cuento mi historia para recordaros que no estamos solas y que la lucha sigue por esta y por todas las situaciones de abuso o violencia sexista, machista y heteropatriarcal aún presentes. Resistencia y lucha🔥

Relato 3
Aún me da vergüenza hablarlo.

Todavía hay veces que me culpo por eso.

No quiero hablar del tema porque la normalización de la violencia me hace sentir responsable de lo que pasó. Pero creo que debo hacerlo, por mí y todas las que hemos vivido de alguna u otra forma violencia machista. Antes de todo quiero aclarar que el machismo no equivale a un hombre, si no a una conducta social bajo la que hemos estado sometidos y acostumbrados por mucho tiempo, un hábito que debemos cambiar ahora, educando(nos) porque bajo esa base nos estamos violentando, pasando a llevar y sin pensar mucho en el peso que conlleva, matándonos. Dejando esto en claro quiero contar mi historia.

Hace un par de años salí a carretear con tres amigos, en ese tiempo yo no estaba muy bien de salud y tomaba muchos remedios que me adormecían porque recuerdo que tenía crisis de pánico muy fuertes por varias razones que en esa época me atormentaban. Pero bueno la cosa es que quería olvidarme un rato de eso, bailar o estar con gente para pasarlo bien, así que apañé.

Me acuerdo que mi vieja me fue a dejar a un Unimarc que había cerca y ellos me iban a estar esperando afuera, así fue po… Me despedí de mi vieja y nos subimos a un ponchito beige, no recuerdo muy bien el trayecto pero llegamos a la casa de uno de ellos, era un depa medio desordenado un primer piso, me acuerdo que no me gustó mucho porque era oscuro.

Bueno, empezamos el pre, jugamos cachos o algo así yo no ingería nada así que muy sobria pero divertida empezó a pasar la noche, buena onda, les compré una pizza, todos felices y a eso ‪de las 12 de la noche a los cabros les sale un carrete ( muy lejos de donde estábamos ) como yo no tenía muchas ganas de ir tan lejos, les dije que me quedaba en el depa, que los esperaba pa que después me fueran a dejar. Uno de ellos se ofreció para apañarme y no dejarme sola, a él lo conocía hace 10 años por que había sido pololo de mi prima y salió también con una de mis hermanas una relación corta, intensa y poco recomendable. Bueno bajo esos antecedentes, le dije al principio que no se preocupara y él insistió, así que le dije que sí.

El loco se quedó conmigo, muy buena onda , me acosté en un sillón del living y él puso se puso al lado e instaló una película o un documental de una banda de rock que no me acuerdo. Como confiaba en él me tomé las pastillas (tipo anti depresivo, fuerte que son como un palo en la cabeza) que me correspondían a esas horas ‪de la noche, para dormir sin las crisis de pánico que me atormentaban así que con un vasito de agua me las tomé y estaba liz taylor para dormir. Me empezó a bajar el sueño, cabeceando, de a poquito… veía la tele y se me cerraban los ojos, cuando de repente empecé a sentir que este mino se acercaba cada vez más, al principio no pescaba, pensé que eran rollos míos, además de que.. no podía pensar muy bien por que ya estaba pichicateada.. así que me hice la loca. Entre medio de todo esta onírica situación él me empezó a hacer cariño y se acercó a mi cara para darme un beso, yo dormida le respondí.. me arrepentí y le dije que no, que no quería.

Creo que en ese momento todo se fue a la mierda. Se inició algo que nunca me esperé.. sinceramente yo estaba empastillada (por médicos) y me acuerdo muy poco de lo que pasó, de hecho recuerdo que solo “despertaba” a ratos. Mientras yo decía que no, él seguía y seguía .. en un momento me tomó en brazos y yo seguía pidiendo que por favor No. Desperté un poco, porque me tiró a una cama, lo único que recuerdo posterior a eso es decirle que estaba indispuesta, que de verdad quería hacer nada. Mi fuerza ya no estaba respondiendo, las pastillas habían hecho su efecto y no podía moverme bien, así que lloré y lo dejé. Ni siquiera recuerdo si se puso condón o no.. Yo no quería. Ni siquiera con mis pololos más duraderos había tenido una relación sexual indispuesta. Me sentía mal, no quería manchar nada, me daba vergüenza. Aún me da vergüenza. Luego de eso me dormí un buen rato por que las pastillas me doparon al máximo y bueno cuando desperté ya eran tipo ‪6 am. Mis “amigos” habían vuelto con dos amigas que gritaban sin parar, yo en esa situación no entendía nada. Hasta que empecé a despertar y caché que nadie me iba a llevar a mi casa, cuando lo único que NECESITABA era irme de ese lugar. Los mandé a la cresta y media dormida aún salí a la calle, con miedo a lo que me pudiesen hacer, aún oscuro a tomar el primer taxi que se me cruzara, con la poca plata que tenía….. llegué a mi casa. Y lloré.

Me dio rabia y me culpé a mi misma de cómo no haber podido frenar la situación, estando consciente de lo que pasaba pero sin tener fuerzas para detenerlo. Al principio no le tomé el peso al asunto, pero después me di cuenta que ese “amigo” abusó de mi, abusó de mi estado y se aprovechó de mi cuerpo aunque yo le rogué que NO, lo hizo igual. Imagínense que alguien que conocía hace 10 años se tomó la confianza de hacer lo que quisiera. Hoy después de varios años de aquél hecho que nunca desarrollé con tanto detalle, siento que es nuestro deber cambiar este presente.

Concientizar que lo peor de todo, es que esta situación no es extraña y ocurre todos los días.

Cuando caminamos solas. Cuando nos obligan a hacer cosas que no queremos. Cuando promocionan nuestros cuerpos. Cuando nos tratan como objeto. Cuando nos hacen pagar más por ser procreadoras. Cuando nos pagan menos por ser mujeres. Cuando nos violan, nos torturan, nos violentan. Entre otras miles de situaciones de las que ya estamos cansadas.

Normalizar la violencia sólo provocará más ignorancia, queremos caminar libres y tranquilas, queremos estar en paz, aceptarnos y amarnos más. Eduquemos, eduquémonos. Por qué nos queremos vivas. #NiUnaMenos

Relato 4
Una vez hice dedo siendo escolar aún y me llevó un viejo asqueroso…tenía la puerta con pestillo de niños, me di cuenta cuenta, intenté salir después de que me toqueteara entera y me dio besos en la boca, intenté tirarme del auto andando. No hubo forma de salir de ahí… él estaba muy drogado y yo a estas alturas paralizada, no podrías escapar. Hasta que en una curva estaba el camión de la basura y tuvo que parar. Yo comencé a pegarle a la ventana y los caballeros que recogían la basura fueron en mi ayuda. El viejo sacó el seguro de la puerta y corrí como nunca lo había hecho antes.

Un mes después apareció en las noticias que habían apresado a un pedófilo. Era él. Y yo iba a ser otra de sus víctimas. Aún a mis 36 años recuerdo el miedo.

Gracias Bosquetro por permitir expresarnos y hacer comunidad. Un abrazo.

Relato 5
Mi mamá y mi tía nos llevaban a un parque grande (viveros de Coayoacan, es como un mini bosque en la Ciudad de México) El caso es que en una ocasión andábamos por ahí jugando con mi prima y un tipo a la distancia se bajó el pants para enseñarnos sus partes y no supimos qué hacer, nos asustamos y corrimos donde nuestras mamás. Pasó una segunda vez y desde ahí les pedimos que por favor no nos llevaran más allí. Me costó años procesarlo y hablar de eso, incluso con mi prima, sólo sentíamos que estaba mal. No me siento una víctima, más bien estoy enojada, hablar de la violencia machista es difícil, creo que mucho va de que la gran mayoría interiorizamos estas cosas de tal forma que creemos que no ha pasado nada, toma tiempo. ¡Pero es momento de actuar y no callarnos más!

Relato 6
En la universidad, carrera de arquitectura, los profes que eran más viejos (sobretodo uno en particular) nos decían todo el tiempo a las mujeres que para qué estudiábamos si al final íbamos a terminar teniendo un bebé y siendo dueñas de casa. Esto era común. Con el tiempo (años) supe que el mismo viejo le dijo a una alumna que se dedicara a otra cosa como estar en su casa lavando…Los papás fueron a reclamar porque la chica entró en depresión y se trató de suicidar… Al viejo lo echaron, ¡finalmente alguien habló y pudieron sacarlo! Pero hubo generaciones de mujeres que tuvimos que pasar por sus talleres con miedo a responderle para que no nos reprobara. Qué ganas de decir el nombre, pero no vale la pena.

Relato 7
Hace 12 años fui a NYC a ver a una amiga que estudiaba ahí y una noche fuimos a bailar ( a Carnaval) juntas, bebimos dos vodka cranberry cada una y nada más, a los dos minutos de tomarlo mi amiga se fue a blanco, peso muerto, un tallarín. Cómo decirte cómo fue sacarla de la discoteca o subirla a un taxi, menos mal teníamos un amigo allí que nos ayudó, además de ir a insultar al barman porque sabíamos que estaba involucrado. Cabras, SIEMPRE apañar a las amigas. Fiestas habrán muchas, pero nada es más importante que la vida de un ser humano. Mi amiga estuvo más de 10 horas inconsciente en el hotel, no sabíamos qué hacer, le di agua, la cuidé y lamentablemente sí, el barman con el violador estaban coludidos. Esta fiesta es privada, con mucho “lujo” y siguen pasando este tipo de cosas. Pude ser yo, pudo ser cualquiera.

Relato 8
A los 11 años fui víctima de un asqueroso que me toqueteó en la piscina, él hacía como que jugaba con nosotras y ahí aprovechaba de tocar a sus propias hijas y a mi. Lo peor de todo es que el mierda es el esposo de la hermana de mi papá. Tenía mucha rabia adentro, me costó 7 años decirlo, un novio y una psicóloga me ayudaron a contarle a mis papás. Lo encararon. Él no sabía dónde meterse, pero lo peor de todo es que mi tía no quiso creer nada y se hizo la loca. Lo más peligroso es que tiene dos hijas y una nieta que vive con ellos, son nuestros vecinos, sólo por respeto a ellas no he ido a hablar aún, pero es algo que me pesa mucho, la rabia sigue dentro. Cuiden a sus hijos y sean desconfiadas nomás, ya que uno nunca sabe lo que pueda hacer alguien, por muy cercano que sea.

Relato 9
Qué fuerte. En todas partes siempre hay alguien con malas intenciones, observando más allá, siendo una amenaza, etc. Es fundamental cuidarnos. A los 18 años un “amigo” casi me mata. Se supone que era mi amigo, según yo, pero no nos veíamos muy seguido. Él me comenzó a mirar con otros ojos, a tal punto que me forzó a hacer cosas pero como me negué, me golpeó para que quedara inconsciente con el fin de violarme, y sí… casi me mata porque le dije que no. Fueron unos 18 muy difíciles, donde me sumergí en la desconfianza, porque pese a todo aún hay hombres que no entienden que NO ES NO.

Qué liberación escribir esto. Abrazo grande.

Relato 10
Recuerdo que cuando tenía 12 años o quizás menos, iba caminando y llevaba short, me agarró el culo un chico que iba con sus amigos, se rieron fuerte y sabes que hoy recién a mis 31 años volví a usar short por un viaje que hice, pero antes incluso usaba tallas más grandes para evitar “piropos” que normalizada tenemos la violencia sobretodo en nuestra época de niñas.

Relato 11
Siempre pensé que yo estaba exagerando. Que simplemente no era suficiente. Y traté de mejorar, por mi, por ti, por nosotros. Sin resultados. Nunca me hiciste nada físico pero mi cabeza la hiciste pedazos, junto con mi autoestima, me apoyaste en tantas cosas “bajo tu criterio”, te acreditabas mis ideas y minimizabas mis logros. Sí, algunas veces te arrepentías, pero nunca cambiabas y todo de nuevo.

Me pedías que no les hablara a tus amigos porque eran coquetos, me pediste que no hablara con mi ex, aunque fuésemos amigos, me pediste que no hablara con mis amigos “porque me los había comido a todos”. Te molestaba que sexual o mentalmente fuera más libre que tú. Me cuestionaste tantas cosas y yo ingenuamente pensé que eso era lo “normal”. Que eso era el amor que merecía. Que tenía que cambiar para ti, ser buena. De cierta forma, tenías razón, ¡tenía que cambiar! Porque NO se llora día por medio cuando amas de verdad.

Porque NO debiste gritarme para hacerme entender tu punto de vista. Porque NO me debí enterar de tus mentiras por gente que no conozco. Porque NO eran mi culpa tus errores. Porque NO me tengo que hacer responsable de ti. Porque NO es egoísta preocuparme de mí. Tú no sabes lo que es cuidar, más de alguna vez te conté cosas mías, el tema que tenía con la ansiedad, por ejemplo, que aceptaste al principio, pero después se transformó en un problema que estaba “en mi mente, que lo podía controlar”, porque cómo me iba a ahogar cuando tú “no quisieras” o cuando te conté que un “amigo” abusó de mi y te enojaste conmigo porque “yo me lo busqué, minimizando el abuso”. ¿O cuando te contaba mis anhelos y me llamabas “intensa, loca” pero de “cariñooo po” por hablar de lo que amaba? Porque te quitaba protagonismo, era irreal para ti que hubiese más mundo que el tuyo. ¡No respetaste nada! Me mentiste una y otra vez, yo siempre era la culpable (sin tener idea por qué).

Te amaba y pensé que todo eso era amor también, ¡¡pero ME EQUIVOQUÉ!! Y estoy tan feliz de haberlo notado, aunque no fue hasta el final, ese día, que me gritabas y no te callabas nunca, que manipulabas todo para armar peleas, me dijiste que me metía con cualquiera, me enojé tanto tanto, que te pegué una bofetada y agradece que me saqué los anillos porque hasta pa eso fui decente pero tu y tu machismo te dejaron la cabeza enferma. Después de esa vez no nos vimos hasta que me armé de valor pa cerrar el círculo y tu seguías ahí. Después de que terminamos me hostigaste por redes sociales, no respetaste nada hasta que el karma se te devolvió y te lo hicieron a ti lo que me hiciste a mi, aunque no se lo deseo a nadie, creo que era la única forma de que entendieras, aunque lo dudo. Pero hace un año me contaron que yo no era la única mujer que vivía tu violencia psicoemocional, sino que todas tus ex. Lloré, no supe como sentirme pero al fin dije: ESTO ERA REAL! No era “algo mío” y lo peor… tú eres consciente de ello y tus amigos… también. #NIUNAMÁSCTMMM!! 

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Les abrazo y mando mucho amo
Recuerden que no están soles.
SEGUIMOS DE PIE, LUCHANDO,

tqm.

Equipo Bosquetro 🌕🌴